En el antiguo corazón de San Donato Val di Comino, entre los pliegues del tiempo y los dibujos de la piedra, se encuentra una joya de la arquitectura popular y de la historia susurrada: Via Mevati. No es una simple calle, sino un pasadizo, casi un soplo del pueblo, que desafía las leyes del espacio e invita a descubrir una [...]
Imagine que comienza su exploración desde Via Orologio, justo debajo de la imponente Torre del Reloj, un lugar emblemático que ha marcado la vida del pueblo durante siglos. A partir de aquí, la Via Mevati se abre inicialmente con una anchura tranquilizadora, como para acoger discretamente al visitante. Pero es sólo el comienzo de un viaje inesperado.
Como un hilo que se desenreda entre las viejas casas de piedra, la calle comienza a estrecharse poco a poco, revelando su verdadera naturaleza de camino casi secreto.

Llegará entonces a su punto más famoso e increíble: un pasadizo tan delgado, de sólo 66 centímetros, que requiere pisar con cuidado y llevar los brazos pegados al cuerpo. Es aquí donde la Via Mevati se revela en toda su singularidad, un pasillo diseñado para una sola persona a la vez, una invitación a ir más despacio, a sentir la cercanía de los muros centenarios, casi a oír el eco de las pisadas de quienes lo han recorrido antes que nosotros.
Pero las sorpresas no acaban aquí. Si la entrada al callejón bajando las escaleras mide unos relativamente "anchos" 106 cm, y la salida a Via Piave mide 86 cm, es una de sus escaleras interiores la que desafía aún más el concepto de espacio: con sólo 17 cm, obliga a descender con cuidado, colocando los pies de lado, en un pequeño rito de paso que añade encanto y autenticidad a la experiencia.

A pesar de su increíble estrechez, Via Mevati no es un callejón sin salida. Serpentea a lo largo de unos 225 metros, con un camino que se abre suavemente tras su punto más estrecho, desembocando en Corso Giuseppe Mazzini. Esta inesperada longitud la convierte en un verdadero enlace, una vena oculta que une el corazón antiguo del pueblo con su parte baja, sirviendo de atajo histórico y fascinante.
Su propio nombre, "Mevati", esconde un profundo significado. Según la interpretación de Antonio Pellegrini, deriva del latín meatus, que significa "paso" u "orificio": un término antiguo que describe bien la naturaleza de esta vía oculta, sutil, pero esencial para la vida y la historia del pueblo.
Pasear por Via Mevati no es sólo cruzar una calle; es zambullirse en el pasado, es escuchar las historias que las piedras tienen que contar, es sentir cómo el aliento de San Donato se aprieta y vuelve a expandirse. Es una experiencia que no deben perderse quienes visiten nuestro pueblo y deseen descubrir sus rincones más auténticos y ocultos.

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